Mantente fuerte

ThinkstockPhotos-533419855

Estés o no pensando en mejorar tu apariencia, sentirte bien contigo misma puede ser una tarea difícil. Todas tenemos esos momentos en los que no nos sentimos tan seguras o fuertes como nos gustaría, y algo tan simple como cambiar nuestra postura puede suponer un punto de inflexión.

Hay millones de razones por las que la postura es importante. El dolor de espalda, los hombros caídos e incluso las dificultades para respirar son potenciales efectos secundarios de no sentarse ni estar de pie recto. Corregir tu postura puede hacer que te sientas más alta, más fuerte y más segura (todo esto dicho por unas que en su día íbamos desgarbadas). Además de lo importante que es para tener la espalda recta y los hombros relajados, una postura de poder nos lleva a un nivel superior y nos aporta de forma inmediata un extra de autoestima.

Estar satisfecha con esa persona que vemos reflejada en el espejo es uno de los sentimientos más gratificantes que existen, y no solo se trata de verse bien por fuera. Empieza por ponerte de pie con los hombros hacia atrás, la barbilla paralela al suelo y el cuello relajado. Mirarte fijamente al espejo es una forma rápida de darte cuenta de lo que eres capaz y de cómo has llegado adonde estás. Para todas aquellas escépticas acerca de la efectividad de mantener una postura de poder: probadla.

Una de nuestras favoritas es muy simple: piernas separadas, manos en las caderas y mirada al frente. Enfréntate a ti misma y no tengas miedo de darte un pequeño discurso de motivación. Eres libre de alzar el puño, señalarte, ladear la cadera, ¡lo que sea más natural para ti y te haga sentir la jefa! Encontrar tu postura de poder es una forma fácil y rápida de obtener una buena inyección de autoestima en cualquier momento y lugar (eso sí, siempre y cuando haya un espejo).

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *